Un faro de Lux para Mérida

Fernando Gálvez de Aguinaga
La Jornada Maya

Mérida
29 de mayo, 2015

No tengo que decir la dirección de la nueva galería Lux Perpetua, pues se encuentra en el barrio de Itzimná en contra esquina de la célebre antojería Wayané. La inauguración tiene para Mérida diversos ingredientes insólitos en la inversión de una empresa cultural, el primero de ellos es el rotundo éxito desde sus pasos iniciales, ya que no sólo la inauguración estuvo repleta, sino que en los primeros días ya se dieron al menos 12 ventas, así como el lleno total de las conferencias que impartimos la maestra Lupina Lara y quien esto escribe con temas ligados a la historia del arte y la promoción cultural en México. En la exposición que reunió desde nombres ya clásicos del arte mexicano como los de Francisco Toledo, Pedro Fridberg o Alejandro Santiago, hasta la de artistas en plena actividad donde destacaron los nombres de los hermanos Guillermo y Santiago Olguín, entre los muy diversos artistas que mostraron pinturas, grabados o esculturas en la exposición inaugural.

La velada de apertura reunió a cientos de personas, que desde el terreno de enfrente pudieron admirar sentados, bebiendo una copa y degustando deliciosos bocadillos, el edificio diseñado ex profeso por la arquitecta y coordinadora de la Galería Ximena Gutiérrez, quién realizó una apuesta combinatoria del Art Decó con elementos absolutamente contemporáneos de arquitectura, en especial el cubo trasero con sus inmensas vigas visibles de hierro oscuro. Con aires que nos recuerdan el llamado “estilo barco” dentro de la corriente Decó y del cual encontramos notables y difundidos ejemplos tanto en Miami como en Montevideo y hasta en ciertos edificios de la Ciudad de México, resulta extraño que un espacio dedicado a la venta de arte sea construido desde cero en el interior de la república mexicana, pensando sus espacios como salas de exposición ex profeso, que además se dedique uno de sus salones para la instalación de una biblioteca de arte, que la iluminación sea perfecta y que el público abarrote sus eventos.

La concepción del proyecto galerístico, incluye además el impulso de actividades paralelas para la formación de públicos o para que los interesados profundicen en materia de artes plásticas. Así como los dos días siguientes a la exposición la maestra Lupina Lara hizo una revisión del arte actual mexicano, centrándose en la pintura, yo me dediqué a exponer la manera en que Oaxaca se convirtió en una ciudad cultural en gran medida gracias a la promoción ilimitada de espacios, proyectos y actividades culturales que le ha dado el maestro Francisco Toledo. La idea de mi charla era hacer ver qué experiencias puede retomar Mérida del circuito cultural oaxaqueño, cómo el quehacer Toledano se acompañó de la proyección y seguimiento que le dio el diario La Jornada, de la cual es socio fundador, y cómo en Mérida justamente se daban iniciativas coincidentes como el nacimiento del concepto cultural Lux Perpetua y el inminente lanzamiento de La Jornada Maya. Cada conferencia reunió a ochenta personas quienes con boleto pagado, demostraron la necesidad por tener acceso a actividades de calidad en materia cultural en Yucatán, mostrándose no sólo interesados, sino participativos en dialogo tras las charlas con los ponentes.

Lux Perpetua tiene por base su edificio neodecó, pero su fuerza es una idea que busca expandirse sin límite alguno. Así, ya se construye frente a sus instalaciones, en el terreno donde departimos los asistentes a la inauguración como si habitáramos una de esas tertulias al aire libre que plasmó Renoir en sus cuadros. Se levantará ahí un edificio de residencias artísticas con un espacio para impartir cursos prácticos de pintura y otras disciplinas del arte, así también se diseñará un jardín propicio para realizar cine cultural al aire libre, exposiciones de escultura, performances o incluso un pequeño concierto de jazz o de guitarra clásica. También, a unas cuadras de la galería y las residencias, se trabaja en la construcción de un gran taller de grabado, bajo la asesoría del maestro Francisco Limón, artista él mismo, pero destacado impresor quien ha trabajado con los míticos talleres Europeos de Haytier y de Bramsen.

Así el empresario Arturo Canto Rébora y sus hermanos y socios, apuestan a un impulso bien estructurado de la cultura, combinando el negocio de la galería, con la provocación mediante actividades culturales, acervos bibliográficos y espacios dedicados a la producción y disfrute de las artes. Se trata de generar movimiento, agitación de la escena cultural y mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos de Mérida. Las Residencias Artísticas a su vez, permitirán un flujo tanto internacional como nacional de creadores y pensadores del arte, posibilitando encuentros con los artistas locales y con la realidad yucateca.

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